zapatero a tu zapato

Neuronas en Vacaciones

miércoles, 24 de febrero de 2010

Chavo del ocho - clases de geografía

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lunes, 22 de febrero de 2010

Oscar Wilde y el matrimonio


Las cadenas del matrimonio son tan pesadas que se necesitan dos personas para llevarlas. O tres...

domingo, 21 de febrero de 2010

La interminable conquista de México

Ya muchos de nosotros estamos familiarizados de alguna manera con la Conquista Española, la cristianización y las penurias ultraterrestres sobre Quetzacóatl. En resumen, después de haber matado a todos los indios de -la ya entones- Cuba, Diego Velásquez (Gobernador de Cuba) se vio obligado a ir a México por indios para que trabajaran, así que mandó al famoso personaje Hernán Cortéz.

Y con once barcos, quinientos hombres y el resto de caballos, Hernán se hizo a la mar, llegando a Cozumel empezaron su acción “civilizadora”: destruyeron todas las joyas arqueológicas de piedra y pusieron una cruz. Rius.

Y bueno, ya se saben la historia, de cómo los españoles se sorprendieron al ver la gran Tenochtitlan, el temor de los hombres-caballos, las infamias de la religión y la extracción del oro.
Pero, después de los españoles…

¿Quién está a la cabeza del interés colonial?


Después de la dizque Independencia de México, Estados Unidos decidió quedarse con México, primeramente pasando por Texas. Los estadounidenses se querían quedar con México y anexas diciendo que los mexicanos eran incapaces de progresar y hacer progresar esas enormes regiones. Así que patrocinados y armados por el gobierno gringo, los colonos en Texas se alzaron contra México y declararon la independencia de Texas. El traidor de Antonio López de Santa Anna salió a reconquistar Texas, pero por dormilón, los gringos lo hicieron prisionero, así que decidió salvar su pellejo en lugar de la patria y cedió Texas.

“La traición de Santa Anna y de la iglesia católica “mexicana” nos hicieron perder más de la mitad de nuestro territorio, mitad riquísima que permitió a Estados Unidos convertirse en el imperio más rico y poderoso del mundo. Mediante la injusta guerra con los gringos, México perdió el 51% de su territorio, una superficie tan grande como Italia, España, Francia, Inglaterra, Escocia, Irlanda y Alemania. ¡Juntas!”.

Explicado muy brevemente, así fue la perdición de Texas, adiós a 700mil kilómetros cuadrados de petróleo (que luego aprovechará John Rockefeller).
La otra nueva y vigente conquista gringa, fue gracias a Porfirio Díaz, entregó al país al capital extranjero que para “desarrollar al país”. Y adiós independencia. El capital gringo nos hizo vestir, comer, vivir, actuar como los gringos. Nos han atacado bastante por medio de la televisión, todos en algún momento hemos vestido ropa gringa (por no decir que la mayoría trae puesta su camisa hurley), preferimos ir al walt-mart que a la típica tienda de la esquina, nos gusta festejar halloween y nos hacen hablar en ingles donde no sabemos hablar y escribir correctamente en castellano. Todo joven sabe que “window” significa ventana en inglés, pero nadie sabe cómo se dice ventana en Frances o Aleman, claro. ¿Para qué?
Si la dependencia económica es el hablar inglés. Y se acerca el bicentenario de la “independencia”, y el centenario de la “revolución mexicana”, pero ¿qué festejaremos? Si aún dependemos bastante de “x” nación (ya ven, lo de la crisis, Cuba se ríe). Cuál revolución, si aun existe la injusticia laboral, la escasez, la baja educación. Una revolución debe contar con cambios en el sistema político, económico, social y cultural del país. Estados Unidos es un país que le ha hecho mucho daño al mundo, es una nación que no tiene amigos, sólo intereses.

Y bien lo dijo Porfirio: Pobre México, tan lejos de dios y tan cerca de Estados Unidos.
Y aunque no tenga nada que ver, la más reciente, recargada y aumentada de intelectualidad: Pobre México, tan lejos de la ciencia y tan cerca del fútbol.

Que pase Javier ti tiririti ri titi

No se quién sea este niño, ni quién lo haya grabado, pero cada que lo veo me da risa, quiero compartirlo para que también sonrían =) , y como diría Gabo, sonríe! Nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa. Porque tienen que pasar cosas buenas.

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lunes, 15 de febrero de 2010

El seudo carnaval

Se recuerda ambiguamente el carnaval: Es de madrugada apenas, cuando aun no sale el sol, y la gente ya está bien puesta para salir… Directo al carnaval. Con dragones y vendedores de ilusiones, y el confeti, que no puede faltar, te pone alucinar en la machado o en el malecón. De cualquier lugar salen pachucos, punketos, cholos y policías a ‘pachanguear’, las reinas tiran sus coronas para irse a ‘destrampar’. Gente por doquier, manos por allá, cachetadas por acá; bandas de viento suenan y se confunden con otra banda, pues hay tanta gente enfiestada y adinerada que quiere banda, que lo máximo que divide a los conjuntos musicales son escasos 5 metros. Las ancianas que ya ni siquiera ven con un ojo por los años, y los bebés que aun no tienen uso de razón, ahí están presentes con una vana sonrisa; aunque el camión esté lleno y te vayas en la orilla de la puerta arriesgando tu vida, o aunque regreses a tu casa totalmente ebrio y dormido en el camión de horario especial: a las 4 de la mañana. Hasta se podría decir que estábamos en bienestar. Si no estabas en carnaval, no existías.

Al observar un poco el carnaval 2010: Los carros alegóricos iban gastando gasolina, las muchachas gastando energías al bailar, y los muchachos derrochando dinero por el 14 de febrero, todo esto en vano. Las bandas sinaloenses descansaban en sus ensayos, en la machado parecía aniversario del día de la independencia y en algunos hoteles se les podía leer: “Se solicitan clientes”.
Una sociedad sinaloense aparentemente en bienestar, agüitada por la ausencia de personas, si antes el carnaval jalaba a mas de 10mil personas de todo el estado de Sinaloa y otras partes del mundo, esta vez no jaló ni la mitad. Los baños de renta, que por lo regular cuestan 5 pesos, estaban limpios, creo que por la necesidad de clientes.

Aunque no viví los primeros carnavales, los que los ancianos pintan aun mejor, uno se da cuenta cómo de las reinas es dueño el dinero, que ya no gana la más bonita y simpática. Con tanta amenaza de masacre masiva, a las personas nos dio miedo salir a carnavalear.

Cansados



Cansados estamos de escuchar que todo está mal. México es quizá el único país que juega con la muerte, así como un país que tiene mucha flora y fauna, cordillera, desierto y mucho mar, científicos reconocidos mundialmente, futbolistas exitosos, tres identidades diferentes (norte, centro y sur del país) y un poeta que escribe sobre lo nacional como Octavio Paz.
¿Qué quiero decir con esto? Que México aparte de ser un país contradictorio, es único en sus virtudes y problemas. Somos el país número uno en obesidad, sin embargo, tenemos más de 50 millones de pobres. A manera de conclusión de este efímero comentario, México es un país controversial en su política, economía, sociedad, cultura, creencias e identidad.

martes, 9 de febrero de 2010

Garfield y su envidiable vida


Otro día que termina. Otro día que no he hecho nada. Otro día perfecto

Todo lo que pude haber hecho sufrir

Bruno se encuentra bajo la ventana de aquella chica de faldas largas que por años había soñado húmedamente, una morena insaciable con cuerpo de inmigrante y cabello de gitano, de suprema majestuosidad, era una perfecta mina de oro, se cuidaba sus más furtivos rincones del cuerpo, como representando un pacto con el creador de todo lo visible e invisible. Esa chica de dientes perfectos y caminado estrecho, era la que Bruno esperaba para llevarla a cenar, lástima que era una joven y promiscua testigo de Jehová.

Bruno no sabía que era más promiscua que ambigua, mas él tenía claro que si le proponía empezar el escarceo erótico, ella aceptaría, pues a sus 16 años no había mujer adulta que no le buscara. Sólo que Bruno no la quería hacer sufrir, pues su familia, Los Buenmiembro, tenía la fama de dos cosas: de hacer sufrir a las mujeres y hacerlas feliz. Depende de qué anchura de mujer lo diga.

Subieron al coche, a su lado había una pareja besándose con la música en alto, se apreciaba paulatinamente la extraña melodía de algún grupo argentino: no me importa si sos pobre, no me importa tu religión, sólo me interesa estar contigo algunas horas durante la noche, abrasarte, besarte y pasarla bien sin ver televisión, sólo imaginación. Sara, la susodicha promiscua, no le tomó importancia pero Bruno sí, por eso manejo cabizbajo hasta llegar al Yellow submarine, un restauran americano que se había inaugurado el pasado 12 de diciembre por el día de la virgen.

Una vez en el restauran, Bruno pensaba en la noche de pasión que le regocijaba la conciencia, por aquella canción del coche de enseguida, se aguantó y sacó platica sobre el clima, algo muy aburrido que duro más de diez minutos. Cuando terminaron de cenar, al pasar por el Motel Como Dios manda, Sara, después de bombardearlo con miradas sensuales, preguntó que qué seguía para la noche, Bruno contestó que ya iba a ir a dejarla a su casa porque estaba muy cansado e iba a ir a la escuela.

Al día siguiente Sara murió porque una salchicha se le quedó atorada en la garganta, pero antes de eso, había escrito en su diario: Bruno ni siquiera me tocó, yo quería jugar con él toda la noche, quería sufrir interminablemente.

Bruno sólo pudo decir: Todo lo que pude haber hecho sufrir

domingo, 7 de febrero de 2010

Yo estaba viendo el fútbol



Ya habían pasado 10 días desde que se inauguró el museo Que Viva Sinaloa, las entradas y contactos marchaban bien. Los turistas daban vueltas y simulaban (muy bien) leer las biografías de los personajes del lugar, los niños seguían las huellas de pintura en forma de pie humano y las muchachas al fondo, en el patio, hablando del último galán. Todo armonizaba, quizá porque era un día soleado y sereno con aire marítimo de promedio, el sosiego entraba por los poros y ahí se quedaba.

Alrededor de la cuadra se escucharon carros que hacen que sus llantas se descompongan, rechinidos alarmadores y estruendos asustadores. Todos en la casa voltearon a la salida y al cielo, algunos curiosos salieron a la banqueta para saber qué cuernos estaba pasando allá fuera. Cuando menos se lo imaginaban, dos carros estilo cazafantasmas entraron a la cuadra, disparando al aire balas y palabras altisonantes.

Todos, hasta el más valiente, entraron a la casa corriendo desesperadamente, cerraron las puertas y los encargados del museo llamaron a la ineficaz policía. Uno de los amenazadores hombres gritó algo medio poético y tétrico: “nos enteramos que en este museo se expone a la gente de Sinaloa que ha sobresalido a través de los años, por eso venimos de Culiacán a hacerles una petición: queremos que pongan al Chapo, el es el más rico del planeta, y eso es una proeza”, una voz valiente dentro de la casa arriesgadamente lo interrumpió “no estén chingando”. Esa sincera respuesta y todo lo que se bebieron, aspiraron y fumaron, fue lo que desencadenó la ráfaga de balas y la pena de todo México, pues estos criminales habían matado a 6 muchachas, 14 adultos, 2 guías de museo y 8 niños. 30 inocentes.
Cuando los medios omnipresentes, omniscientes y omnipotentes llegaron, uno los polizontes públicos estaba entrevistando a un vecino, y este enseguida dijo “yo no me di cuenta de nada oficial, yo estaba viendo el fútbol”.